La alopecia frontal fibrosante (AFF) es una de las causas de pérdida de pelo que más ha aumentado en los últimos años. Muchas personas, habitualmente mujeres, llegan a nuestra consulta preocupadas al notar cómo la línea de nacimiento del cabello retrocede o cómo las cejas empiezan a perderse.
Aunque se trata de una alopecia cicatricial (es decir, el pelo perdido no puede recuperarse), hoy disponemos de tratamientos que permiten frenar su progreso y mejorar el aspecto general del cabello y la piel.
En esta guía, diseñada de forma clara y práctica, te explicamos todo lo que necesitas saber: a quién afecta, por qué aparece, cuáles son sus síntomas, cómo se diagnostica y, también, qué opciones de tratamiento existen para ayudarte a controlar la enfermedad. ¡Allá vamos!
¿Qué es y a quién afecta la alopecia frontal fibrosante?
La AFF es una alopecia cicatricial primaria que provoca un retroceso progresivo de la línea de implantación frontotemporal. La piel de la zona afectada se vuelve más fina, lisa y sin folículos visibles.
Aparece con mucha más frecuencia en mujeres, especialmente en la etapa posmenopáusica, pero también puede darse en mujeres jóvenes e incluso en hombres, en quienes suele manifestarse como pérdida de patillas o adelgazamiento de la barba. Además del cuero cabelludo, pueden verse afectadas: cejas (parcial o totalmente), pestañas, barba en hombres y vello corporal (brazos, piernas, pubis).
Hoy en día es la alopecia cicatricial más frecuente que vemos en consulta.
¿Cuál es la causa?
La causa exacta todavía no se conoce, pero sabemos que intervienen múltiples factores:
1. Genéticos
Se han identificado variantes genéticas y ciertos alelos inmunológicos que aumentan la predisposición. Entre un 8–10 % de pacientes refieren familiares afectados.
2. Hormonales
La enorme prevalencia en mujeres posmenopáusicas apunta a un papel hormonal importante. También pueden ser factores de riesgo: el tratamiento hormonal sustitutivo, el embarazo o la hormonoterapia del cáncer de mama.
3. Autoinmunes
El sistema inmune genera una inflamación linfocítica que «ataca» al folículo piloso y lo sustituye por fibrosis (cicatriz), impidiendo que vuelva a crecer pelo.
4. Ambientales
Diversos estudios sugieren una posible asociación con cremas, sobre todo con fotoprotectores. No significa que los cosméticos causen la enfermedad, sino que pueden actuar como desencadenantes de ese ataque autoinmune en personas predispuestas.
5. Estrés
Frecuentemente se describen brotes o empeoramiento tras periodos de estrés intenso.
¿Cuál es la clínica?
El síntoma más característico es el retroceso lento y progresivo de la línea frontal. Muchas pacientes no notan caída como tal, sino:
- Frente más amplia.
- Pérdida de los vellos finos del borde.
Otros signos frecuentes que vemos:
- Pérdida de cejas: muy habitual, parcial o totalmente. Muchas veces es el primer signo.
- Pápulas faciales en sienes y mejillas: pequeños “granitos” que dan textura de empedrado a la piel.
- Puntos rojos foliculares cejas, frente, entrecejo.


- Depresión de las venas frontales y de las sienes.
- Pérdida de pelo de pestañas y vello corporal.
- «Lonely hairs”: pelos aislados, únicos supervivientes en zonas donde ya no hay folículos activos.
- En hombres suele afectar a la barba y las patillas. Puede ser la primera pista en ellos.
Aunque puede ser asintomático, la mayoría de pacientes cuentan sensación de picor, escozor o ardor en la zona.
¿Se asocia a algo más?
La AFF puede aparecer junto a otras condiciones:
- Hipotiroidismo autoinmune (la asociación más frecuente).
- A veces coexistencia con rosácea.
- Muchas veces hay también un componente de alopecia androgénica.
Aunque no suele asociarse a enfermedades sistémicas graves, sí puede tener impacto emocional importante por su repercusión estética.
¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico es principalmente clínico y se basa en encontrar los hallazgos que antes hemos explicado. Los dermatólogos además utilizamos algunas herramientas para el diagnósitico:
1. Tricoscopia
Herramienta clave: permite ver signos precoces como:
- Ausencia de orificios foliculares.
- Hiperqueratosis perifolicular.
- Eritema.
- Pelos solitarios.


2. Analítica
Para descartar alteraciones tiroideas u otras condiciones asociadas.
3. Biopsia
Solo necesaria en casos dudosos, cuando la clínica no es típica o hay que diferenciarla de otras alopecias.
4. Fotografías clínicas
Imprescindibles para medir retroceso y evolución a lo largo de los meses.
¿Cómo se trata la alopecia frontal fibrosante?
No existe cura definitiva, pero sí podemos frenar su avance, que es el objetivo principal del tratamiento.
El tratamiento ideal suele ser combinado:
1. Tratamiento tópico
- Antiflamatorios.
- Minoxidil tópico para aumentar densidad.
2. Infiltraciones
Cuando la inflamación es muy marcada solemos realizar infiltraciones de antiinflamatorios.
3. Tratamiento oral
El pilar del tratamiento en la mayoría de pacientes:
– Inhibidores de la 5 alfa reductasa
Son los fármacos con mayor evidencia clínica.
– Hidroxicloroquina
Indicada especialmente si hay mucha inflamación.
– Retinoides orales a dosis bajas
Muy efectivos cuando hay pápulas faciales.
– Algunos antibióticos
En brotes inflamatorios moderados o graves (3 meses).
– Minoxidil oral
Para mejorar la calidad del pelo
4. Tratamientos estéticos
- Microblading en pérdida parcial de cejas.
- Trasplante capilar, puede ser útil, pero solo en pacientes con alopecia estable de uno a dos años.
- Prótesis capilar o sistemas fijos en alopecias muy amplias.
Consejos prácticos
Estos son los hábitos que más ayudan a controlar la AFF y evitar brotes:
– Evita aplicar productos cosméticos de los que se dejan en esa zona
Las cremas hidratantes y productos cosméticos que se aplican y se dejan en esas zonas («leave on») están en el punto de mira, porque cada vez hay más evidencia de que pueden ser la un factor que provoque que el sistema inmune «ataque» al pelo.
– Usa protección solar diaria mineral
Hay evidencia de que ciertos filtros químicos pueden ser perjudiciales y, por ello, puede ser mejor opción utilizar aquellos fotoprotectores con filtros minerales.
– Lava el pelo a diario
Como decimos, los cosméticos que se dejan en el pelo podrían contribuir a la activación del sistema inmune y la destrucción del pelo, de manera que lavarlo a diario arrastrará y eliminará todos estos productos.
– Evita tracciones
Evita coletas o moños altos muy tirantes. Más que nada porque pueden provocar otro tipo de caída, la alopecia traccional, que empeoraría la clínica.
– Mantén constancia
Los tratamientos empiezan a valorar su efecto entre 6 y 12 meses.
– No suspendas medicación sin consultar
La enfermedad puede reactivarse.
– Cuida tu bienestar emocional
La AFF afecta a la imagen y el estrés puede influir también en su aparición. Hablarlo y pedir apoyo también es parte del tratamiento.
La AFF es una enfermedad crónica, pero con diagnóstico precoz y un tratamiento adecuado es posible frenar su avance y mejorar tu calidad de vida. Si crees que puedes estar desarrollándola o tienes dudas sobre tus síntomas, nuestros especialistas pueden orientarte. Y si quieres más información en este canal de YouTube puedes encontrarla.
Consulta con nuestros dermatólogos si lo necesitas.

