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Seguir leyendoTengo la cara roja es una de las frases que más se repite en mi consulta. En este este post vamos a revisar las causas más frecuentes, a través de una serie de casos clínicos reales, de mi día a día en consulta. Espero ayudarte a entender qué te puede estar pasando y, sobre todo, a saber si necesitas ayuda de un profesional para resolver tu problema. ¡Allá vamos!
– “Tengo la cara roja Alicia, mi piel en general es grasa pero en zonas muy seca, ya no sé qué crema ponerme porque todas me sientan mal y me están saliendo incluso granitos y venillas rotas”.
Diagnóstico más probable: rosácea.
La rosácea es la reina de la cara roja. Es una patología de la glándula sebácea en la que se produce mucha grasa, que además es irritante, y que hace que la piel esté inflamada, con su función barrera alterada, por lo que se deshidrata. Además, a brotes aparecen pápulas y pústulas, que son granitos rojos y blancos y aumenta la demanda vascular, por lo que se ven pequeños capilares dilatados.


Para su control, se necesita actuar sobre todos los factores que influyen en ella, con fármacos tópicos y orales combinados con fuentes de luz. Aunque la cosmética es importante, no esperes controlarla solo con una hidratante antirrojeces.
Te pongo por aquí el enlace a un caso de mi consulta.
– “Tengo la cara roja doctora, he hecho bien el tratamiento que me pautaste para el acné y, la verdad es que ya no me salen granos pero, los que tenía me han dejado muchas marcas rojas”.
Diagnóstico más probable: eritema del acné.
El acné puede dejar diferentes tipos de marcas, desde cicatrices atróficas o deprimidas, cicatrices hipertróficas o sobreleevadas y manchas, que pueden ser inicialmente rosadas y que pueden luego pigmentarse y quedar un tiempo de color marrón, lo que conocemos como hiperpigmentaciones postinflamatorias. Este tipo de manchas, planas y rosadas, son queja frecuente de los pacientes si bien, como les digo en consulta, hay que tener paciencia porque son temporales.
Como consejo, es importante hacer una correcta fotoprotección para evitar la hiperpigmentación y, si el paciente quiere acelerar su mejoría, podemos tratarlas en consulta mediante luz pulsada intensa (que además previene el desarrollo de cicatrices deprimidas) y tratamientos tópicos.


– “Tengo la cara muy roja desde que uso la crema que me mandaste. Alicia, el retinol no es para mí”.
Diagnóstico más probable: dermatitis de contacto irritativa por retinoides (retinización).
La dermatitis de contacto irritativa es un tipo de eccema que aparece como consecuencia de la aplicación de productos en nuestra piel que puedan ser irritantes. Un ejemplo claro: si no nos protegemos las manos cuando tocamos lejía, la piel se irritará y se pondrá roja, descamada, picará…Pues bien, los retinoides (entre ellos el retinol) que tanto pauto en la consulta, como tratamiento tópico del acné, del melasma o para el fotoenvejecimiento, tienen el inconveniente de que nuestra piel tarda un tiempo en acostumbrarse a ellos y tolerarlos y, hasta que esto ocurre, pueden pasar semanas en las que la piel nos pique, se ponga roja, se pele…es normal y es lo que llamamos retinización.
Un consejo si te ha ocurrido esto: baja la frecuencia de aplicación de los productos y aplica crema hidratante los días de descanso y, cuando mejores, aumenta de nuevo la frecuencia de aplicación. Calma que, al final, lo aguantarás y merecerá la pena.
– “Tengo la cara roja doctora, sobre todo en la línea donde empieza el pelo, y en las cejas. Me pica y tengo descamación”.
Diagnóstico más probable: dermatitis seborreica.
La dermatitis seborreica es un tipo de eccema que aparece en zonas donde abundan las glándulas sebáceas (cuero cabelludo, zona T de la cara, tronco y pliegues). Es típico que, a brotes, sobre todo con los cambios de tiempo o con el estrés, aparezcan en esas zonas rojeces, descamación amarillenta untuosa y picor.
Para controlarlo acude a tu dermatólog@ que te pautará tratamiento antiinflamatorio y/o antigúngico tópico o, si lo precisas, oral. Además, podrá darte alguna pauta para intentar espaciar los brotes.
“Tengo la cara roja doctora, alrededor de la nariz y la boca, y me han salido pequeños granitos que me pican y escuecen. Mi médico me ha pautado corticoide tópico pero esto va a peor”.
Diagnóstico más probable: dermatitis periorificial.
La dermatitis periorficial es un cuadro de causa desconocida que cursa precisamente como cuenta este paciente, con rojeces y pequeños granos alrededor de los orificios de la cara (de ahí su nombre). En su aparición pueden influir factores irritantes o alteración de la función barrera de la piel, y es casi una constante que los pacientes refieran la aplicación previa de corticoides que, aunque pueden mejorar, es solo temporalmente, con empeoramiento de las lesiones al abandonarlos, lo que crea un círculo vicioso que es necesario romper.
Si crees que la tienes, deja de aplicar corticoides y acude al dermatólog@ que te pautará el tratamiento que te corresponda según el caso.
Aquí tienes un antes y después de dermatitis periorificial tratada en mi consulta.
“Tengo la cara roja, de toda la vida he tenido rojeces y picor, sobre todo en los meses más fríos. Mi madre dice que siempre he sido de piel delicada”
Diagnóstico más probable: dermatitis atópica.
La dermatitis atópica es una enfermedad en la que la barrera cutánea está genéticamente alterada. En los niños suele afectar a la cara, con piel seca, picor y rojecese sobre todo en las mejillas y, en los adultos, es típico que afecte a los párpados y los labios. Estos pacientes suelen empeorar en épocas frías y secas y suelen asociar rinitis y/o conjuntivitis alérgica o alergias alimentarias.
La correcta hidratación cutánea es básica para intentar prevenir brotes y, recuerda, sobre el eccema evita aplicar hidratantes y acude a tu médico para que te paute el tratamiento correcto.
– “Tengo la cara roja, me pica mucho, me arde, tiene un tacto rasposo y no tolero ninguna crema”.
Diagnóstico más probable: dermodicosis o demodecidosis.
El Demodex foliculorum es un ácaro que todos tenemos en la piel, que vive en la unidad folículo sebácea, de la que se alimenta. En ocasiones, este ácaro crece en exceso y entonces da lugar a rojeces, sensación de ardor y picor en la cara, intolerancia a cosméticos, y ese aspecto de “piel de lija”. Suele ser causa frecuente de brotes de rosácea, además.
Para controlarlo pondremos tratamientos antiparasitarios, generalmente, en crema. La rutina cosmética que te paute tu dermatólog@ será imprescindible para evitar recidivas.


“Cuando entro a algún sitio con la calefacción fuerte, si hago ejercicio, si me pongo nerviosa o si bebo, me dan subidas y, de repente, se me pone la piel muy roja”.
Diagnóstico más probable: flushing.
Las causas de flushing son muchas y algunas de ellas muy importantes. Lo más habitual es que se trate de un rubor facial transitorio benigno, que ocurre antes esos desencadenantes y no asocia otros problemas. También con frecuencia los pacientes con rosácea notan estos síntomas con esos desencadenantes. No obstante, si es muy llamativo o de reciente aparición, te recomiendo que acudas al médico para descartar cuadros graves.


Como ves, las causas de cara roja son muchas y es el/la dermatólog@ quien mejor conoce la piel y puede darte un diagnóstico y un tratamiento correctos.
¡Feliz semana familia!
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Nuestra piel envejece sobre todo por la influencia de factores externos a ella. Estos factores se conocen como exposoma (te lo contaba en el post de diez recomendaciones de dermatóloga sobre el cuidado de la piel) y son: el sol, el tabaco, otras fuentes de radiación ultravioleta, la contaminación ambiental, el estrés o la exposición aguda a fuentes de calor.
De todos ellos, el más importante es el sol (su radiación ultravioleta e incluso la luz visible), ya que es el responsable de más de dos tercios del envejecimiento de nuestra piel. Esto se conoce como fotoenvejecimiento.
En nuestra piel, consecuencia de esa exposición solar crónica vamos a ver:


Sobre todo los pacientes con fotoenvejecimiento consultan porque se ven manchas. Esas manchas, los léntigos solares, también llamados léntigos seniles, son tumores benignos de la piel que se ven como manchas marrones, a veces más claras, a veces más oscuras (aunque generalmente con color homogéneo), redonditas, bien delimitadas, planas. Generalmente son múltiples y aparecen en zonas expuestas de forma crónica al sol, como son el dorso de manos y antebrazos, la cara, escote, parte alta de la espalda y en las piernas.
Recuerda que lo más importante cuando aparecen manchas en la piel es un correcto diagnóstico. En este post te ayudo a diferenciar los léntigos de otra mancha muy frecuente, el melasma, aunque tu dermatólog@ es quien mejor puede diagnosticarlas.
Si quieres que la piel de tu cuerpo expuesta al sol se parezca cuando seas mayor a la de la cara interna del brazo o la del culete, claro está, tienes que realizar una adecuada protección solar a lo largo de tu vida. Te dejo aquí el post sobre cómo hacerlo correctamente. Si no lo has leído aún, no te lo pierdas porque es la clave.
Bueno, pues ya sabes cómo se manifiesta y cómo se previene el fototoenvejecimiento. Pero ahora vamos a ver cómo podemos tratar este fotoenvejecimiento.
Hoy en día, el tratamiento de elección para mejorar una piel fotoenvejecida son los dispositivos láser y luz pulsada. En este post te cuento las diferencias entre ellos.
¿Cómo logra la luz actuar sobre los tejidos? Gracias al principio de fototermolisis selectiva, es decir, la energía suministrada a un tejido va a tener una acción de forma selectiva sobre una molécula diana, que llamamos cromóforo, que la absorbe. Cuando el cromóforo absorbe la luz, se calienta, y destruye específicamente el tejido en el que está. Este cromóforo es la melanina de la manchas o la hemoglobina de los vasos sanguíneos. La luz pulsada intensa puede actuar sobre ambos, por ello el fotorrejuvenecimiento con luz pulsada intensa es el tratamiento de elección para tratar el fotoenvejecimiento.
El fotorrejuvenecimiento con luz pulsada intensa es un procedimiento sencillo, rápido y bien tolerado. Podemos tratar la cara o también otras zonas fotoenvejecidas como el cuello, el escote o el dorso de las manos.
Debemos evitar este tratamiento el pieles muy oscuras o que estén bronceadas, por el riesgo de quemadura, y aconsejo realizar una correcta fotoprotección desde el mes antes.


A diferencia de otros láseres, como el CO2 que es ablativo, no se forman verdaderas costras, de manera que el paciente no requiere una baja laboral. Estos días posteriores debes hacer una correcta fotoprotección y, si quieres, te puede maquillar la piel sin problema. En realidad, ya sabes que para prevenir las manchas y mantener los resultados obtenidos con los tratamientos es necesario hacer una correcta fotoprotección siempre, pero de forma estricta debes hacerla dos meses tras el tratamiento.
Las manchas se aclaran, las rojeces se atenúan, el tono se unifica y la piel se ve más luminosa. Además, la luz pulsada estimula la formación de colágeno en la dermis, lo cual mejora arrugas y la textura de la piel.








Pues espero que tras leer este post te hayan quedado claros los beneficios de la luz pulsada y cómo es el procedimiento.
¡Feliz semana familia!